Hermano Ulnox
Hermano Hammond, no serás olvidado.{^n}{^n}La orden pagará por lo que te ha hecho.
Adiós.
No descansaré hasta que me haya redimido a mí mismo ante Empyrion.
Adiós.
He sido testigo de primera mano de las atrocidades de la Orden de la Vigilia de la Muerte.{^n}{^n}No se puede dejar de ver a un hombre que tiene los huesos de su cuerpo destrozados y hacerlo siervo de los paganos impíos.
¿Que ha pasado?
Estaba patrullando con el hermano Hammond cuando nos topamos con un nigromante solitario.{^n}{^n}Hemos sido advertidos acerca de sus poderes, así que elegimos evitarlo, pero nos vio. Antes de que pudiéramos reaccionar, varios de sus esbirros esqueleto descendieron sobre nosotros. El Hermano Hammond, que su torturada alma encuentre descanso, fue destrozado por los esqueletos, y fue entonces cuando el nigromante llevo a cabo su ritual oscuro.{^n}{^n}Corrí por mi vida. Tal vez debería haberme quedado y vengar a mi hermano caído, pero por Empyrion, mis piernas no me obedecían. ¿Soy un cobarde?
No, vives para servir a Empyrion otro día.
Yo... te lo agradezco. Ese día ha desaparecido en gran medida de mi alma.{^n}{^n}Sin embargo, ¡vengaré al hermano Hammond!
Como deberías.
Sí, deberías haberte quedado y haber luchado.
Tienes razón... He avergonzado a los Elegidos.{^n}{^n}Voy a redimirme ante Empyrion. Lo juro.
Adelante, hermano.
No me corresponde a mí juzgar.
Suena horrible.
