Kuldo
He caminado mucho y he visto mucho en este mundo. ¿Qué sabiduría buscas, viajero?
No estoy seguro exactamente. ¿Qué tienes que contar?

Muchos, incluso entre los de nuestra clase, han olvidado la verdad tras nuestro nombre. "Trotamundos" es un nombre extraño derivado de nuestro auténtico nombre, Rhowari, el pueblo de Rhowan. Con el tiempo, nos acostumbramos tanto a ser llamados Trotamundos, que muchos de entre nosotros llegamos a preferirlo. Nos volvimos descuidados, un pueblo viajero, y perdimos de vista nuestro primer y auténtico camino.
Los movimientos de Trotamundos entre las tierras de los pueblos asentados no siempre son bienvenidos y por eso hemos descubierto muchas rutas ocultas que cruzan esta tierra. Si buscas ir más allá de Wightmire, el puente al poblado de Burrwitch ha sido destruido, pero bajo él hay una entrada a un pasaje inundado que puede llevarte allí. Yo ahora sólo viajaría por ese camino por auténtica necesidad, pues la cueva, traicionera incluso en mejores tiempos, ha incrementado su población con Slith y otras monstruosidades.
Desde la ruptura del Amanecer Sombrío, muchos nuevos terrores han entrado en el mundo y los viejos han proliferado sin la atenta mirada de los cazadores del Imperio manteniéndolos bajo control. Sin embargo, la criatura más traicionera que te encontrarás por los caminos es el ser humano. No puedes distinguir fácilmente al amigo del enemigo cuando tratas con otros humanos, siendo como somos la más astuta de las criaturas. Ten cuidado con las bandas de criminales y los solitarios enloquecidos de los caminos, que a menudo aparentan ser almas desesperadas que buscan ayuda.
Los cultos Ch'thonicos han existido desde antes de que el primer viajero saliera a los caminos. Con el Imperio, estaban fuera de la ley y se movían en la clandestinidad. Donde los inquisidores descubrían cultos, se enviaba a los 'Hoja de la Noche' del Emperador para cazarlos y ejecutar a los practicantes. Aun así, no pudieron erradicarlos y ahora son cada vez más poderosos en tanto la gente acude a ellos buscando un propósito o la salvación. Pero lo más preocupante es que he oído historias de que los cultos habrían tenido éxito en los últimos tiempos en convocar a siervos monstruosos de su Dios para que caminen por este mundo.
El mundo material que ves a tu alrededor no es el límite de la realidad, ni es el único reino de la existencia. Nuestro folclore habla de viajeros que encontraron rutas ocultas por las que deslizarse a través del velo entre realidades y cruzar a otros reinos de la existencia. Aquellos que regresaron hablaron de mundos fantásticos, enormemente diferentes al nuestro. La llegada de los Etéreos es prueba de ello, y los portales que usan para engañar a la distancia y el tiempo, para viajar instantáneamente de un lugar a otro, son heridas en el velo de la realidad. Los Trotamundos hemos visto muchas cosas, no sólo Etéreos, cruzar sus portales para entrar en nuestro mundo. Incluso si pudiéramos expulsarlos a todos, ¿curarían alguna vez esas heridas?
El primer viajero fue Rhowan, un rey de Vieja Arkovia, la ciudad que una vez gobernó estas tierras y muchas otras. Se decía que Rhowan conoció a un anciano en el camino mientras regresaba de una batalla. El anciano le habló de muchas cosas extrañas y le reveló que era un dios que había vagado por todos los caminos de este mundo desde los albores del tiempo. Advirtió a Rhowan de que un gran mal caería sobre Arkovia debido a la obsesión de su gente por los títulos y las propiedades. Cuando Rhowan regresó, renunció a su trono y sus tierras y se fue a los caminos, llevándose sólo lo que podía cargar. Muchos se unieron a él y se los llamó Rhowari, y al final se convirtieron en los modernos Trotamundos. La mayoría de los arkovianos ridiculizaron a Rhowan, incluyendo a su familia, que pensaron que se había vuelto loco. Pero, al final, la profecía del anciano resultó cierta; Arkovia cayó en la ruina, y sus tierras fueron maldecidas hasta el día de hoy.
Una historia interesante. ¿Qué más me puedes contar, anciano?

Hasta luego, anciano.
Tengo que seguir mi camino.
Que tu camino sea largo y rico en experiencias.
Pensándolo mejor, ¿algún consejo que puedas darme?
Adiós.
Eres el primero que nos encuentra desde hace mucho tiempo. Te invitamos a calentarte en nuestra hoguera pero, cuando te vayas, te pedimos que mantengas este lugar en secreto.
Desde luego, puedo hacerlo.
En tanto no traigas la violencia a este lugar, te invitamos a volver.
¿Algún consejo que darme para el camino que me espera por delante?

Gracias, lo recordaré.
